jueves, 24 de septiembre de 2015

Cuarto enigma

No tendría valor alguno, pero sobre mí se posó por vez primera el milagro mexicano. Vi cruzar por esa puerta al beato carretero, camino de su ordenación, y he visto caer una a una las capillas del convento grande. Cercada de resplandores dorados, debajo de los brazos enlazados en la cruz, yo permanezco.

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